Hasta 1997 el Coll de Sóller fue el único enlace directo entre Palma y Sóller. Luego se abrió el túnel de unos 3 km bajo el puerto y el tráfico de coches casi desapareció del antiguo paso. Lo que quedó son los ciclistas de carretera, que aprecian precisamente eso: apenas coches, muchas curvas y buen asfalto.
El puerto está a 497 metros y se sube por dos vertientes. La cara sur arranca cerca de Bunyola por la Ma-11a y es la más corta, unos 5 km al 5% medio con 20 lazos. El inicio es suave, luego aparecen rampas puntuales del 11%. La cara norte desde Sóller es la más exigente, casi 8 km al 6% medio con casi 30 lazos muy seguidos. Desde el Port de Sóller añades 4 km de aproximación. Unos 50 lazos entre ambas vertientes, de ahí el apodo "hairpin festival".
Arriba hay dos clásicos paradas para ciclistas. Ca'n Topa lleva abierto más de 130 años, es el punto popular para café y zumo de naranja recién hecho, hacia las 11 se junta media escena ciclista de Pollença. Dalt des Coll a unos metros tiene una terraza natural con sombra.
Coche: el puerto se puede conducir. Si no vas en bici, la carretera vieja es una pequeña aventura, pero ten paciencia en las curvas y respeto por los ciclistas. Las bicis están prohibidas en el túnel, así que si vienes de Sóller no entres por error, toma la segunda salida en la rotonda.
Transporte público: el bus 204 (TIB) hace Palma-Sóller por el túnel, no por el puerto. Si quieres estar arriba sin bici, hay que subir andando desde Bunyola (duro, sin sombra, no recomendable en verano) o cruzar en coche y parar para las vistas.
Cuándo subir: marzo-mayo y septiembre-octubre son los meses principales. Julio-agosto demasiado calor para escalar y la carretera principal hacia Sa Calobra se atasca de autobuses a mediodía. Noviembre-febrero la cara norte puede estar mojada por la mañana, resbaladiza en el bosque tras la lluvia, descenso con calma. El puerto está abierto todo el año salvo nevadas puntuales por encima de los 600 metros.



