Cap de ses Salines es el punto más al sur de la isla y tiene el aspecto que cabría esperar: matorral bajo, caliza blanca, el faro en medio. Construido en 1863, sigue operativo, discreto por fuera, a 41 metros sobre el mar. En días claros se ve en el horizonte la silueta de Cabrera, a unos 10 km al sur.
Cómo llegar: desde Santanyí o Ses Salines tomas la Ma-6100 hasta que termina. Los últimos 4 km son una carretera estrecha entre matorrales y campos de ovejas, a veces hay ovejas en la calzada. Aparcas en el solar de grava junto al faro, gratis. En verano lleno, en primavera y otoño medio vacío.
El punto en sí se ve en 10 minutos. Lo que merece la pena es una de las caminatas costeras que empiezan aquí. Hacia el noroeste hasta Platja des Caragol caminas media hora, una playa de arena fina llana que nunca está concurrida. Hacia el este hasta Cala Màrmols son unos 5 km de ida, así 3 horas ida y vuelta, más exigente, sobre rocas y dunas, al final una cala turquesa solo accesible a pie.
El viento casi siempre es un tema aquí. En abril y octubre puede ponerse incómodo a pesar del sol, lleva cortavientos. En verano lo contrario: sin sombra, sin agua por el camino, llena dos botellas antes de empezar. En el aparcamiento a veces hay un food truck con café y bocadillo, pero no cuentes con ello.



